El término Bolsa de Valores puede resultar lejano para muchos y quizás
solo se asocie a unos agitados ejecutivos que miran con tensión una
franja de indicadores, mientras suena de fondo el clin-clin de una
campana. Lo anterior es válido, sin embargo es solo la trastienda, ya
que en el mercado de valores ocurre más que esto y lo mejor es que no
solo es para “grandes comerciantes”, como se cree.
Aquí se realizan
numerosas inversiones financieras que intervienen en la economía, ya que
mueven capitales empresariales, personales y del propio Estado, lo que
influye en el desarrollo financiero nacional. Entre estas acciones
destaca la compra y venta de títulos valores que son documentos
mercantiles que funcionan como forma de pago o de crédito, siendo los
más conocidos los cheques, pagaré y letras de cambio.
Entre otros instrumentos de inversión facilita negociaciones especiales
como la compra de acciones, bonos, certificados, títulos de
participación. En cuanto a su dinámica, la Bolsa es la que registra y
autoriza estas emisiones de valores y los Puestos de Bolsa las negocian.
En Nicaragua existen cinco Puestos de Bolsa y se encargan de negociar
los instrumentos financieros tanto en moneda extranjera como nacional
indexada al dólar.
La Bolsa de Valores de Nicaragua (BVDN) surgió por iniciativa del sector
privado con el objetivo de impulsar el desarrollo y modernización del
sistema financiero nicaragüense, esto en el marco de un proceso de
liberalización de mercados emprendido en el país desde 1990. Las
primeras operaciones bursátiles se realizaron el 31 de enero de 1994,
año que alcanzó ocho mil millones de córdobas.